Entrevista con Karem Faride

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Por: @AndreaEscritora

La vida del deportista es bellísima

“El nado sincronizado es cansado como cualquier deporte, pero es maravilloso.”

Karem es una mujer yucateca de 27 años. Apasionada, comprometida y guerrera que lucha por sus ideales. El deporte la ha forjado de esta manera, pues desde que recuerda ha estado en actividades deportivas. Entre la arquitectura que era el ámbito en el que siempre se imaginó, y luchar por una medalla en los Juegos Olímpicos, optó por la segunda opción y nunca se arrepintió. Tricampeona nacional 2007-2009, medallista en Juegos Centroamericanos y atleta seleccionada nacional para Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Una buena forma

“Siempre fui muy competitiva, con esa actitud de querer ganar, querer sobre salir. Mis papás siempre decían que hiciera algo para que llegara cansada a la casa. Practico deporte desde muy chiquita. Mi mamá me metió a natación porque siempre decía que era un seguro de vida, para ella era muy importante que yo supiera nadar por ese motivo. Así que practicaba natación, pero también estuve en gimnasia, futbol, básquet, volley ball y hasta al ajedrez me metió mi mamá. Es una manera de ser un buen ser humano, siempre pensé: que bien que mis hermanos y yo hemos podido practicar deporte.”

El momento revelador

“A los 6 años empecé a practicar, y a los 9 ya estaba como loca en el nado sincronizado. Mi primera Olimpiada Nacional fue en el 99, nunca se me va a olvidar porque fue revelador, cuando obtuve la medalla pensé: esto es a lo que me quiero dedicar. No quería que fuera un pasatiempo, quería hacerlo de manera competitiva, que se volviera mi estilo de vida.”

La oportunidad

“Yo quería ser arquitecta, pero no hubiera podido ser arquitecta y dar resultados como atleta de alto rendimiento al mismo tiempo. En ese momento, tuve la oportunidad en el deporte, la tomé y no me arrepiento. Estudié licenciatura en Administración de Negocios, ahora estoy estudiando la Maestría en Mercadotecnia.”

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Nado sincronizado

“El deporte y mi familia me han dado lo que soy. El nado sincronizado me ha dado la facilidad para saberme maquillar, me ha dado delicadeza y al mismo tiempo, sentirme empoderada. Puedo sentir que estoy sola en el agua y que vibro con el ella. Es un deporte de apreciación, es una forma de bailar en el agua. Lo que se escucha arriba, lo escuchamos abajo y no podemos tocar el piso. Es una forma de transmitir lo que la música nos da. Se necesita mucha coordinación, practicamos yoga, flexibilidad, y corremos, es importante tener un buen cardio. Es un deporte que se complementa de muchos, y es cansado como cualquier otro, pero es maravilloso.”

Aguantar la respiración

“Te acostumbras. Nunca en la vida se te va a quitar la sensación de sentir que te ahogas. Hacemos aflojes en los calentamientos para abrir el pulmón. Y sin movernos podemos aguantar como un minuto bajo el agua, pero en movimiento aguantamos 30 ó 35 segundos. Es muy padre, porque al final te demuestras que todo es mental”.

De las mejores decisiones

“Fui convocada para la Selección Nacional, pero tenía que dejar todo e irme a la Ciudad de México. La idea de radicar en otra ciudad era difícil, pero mi pensamiento fue que ya lo había practicado tanto, que era la única forma de pararme en los Juegos Olímpicos. Una de las mejores decisiones de mi vida y no me arrepiento.”

Sufrí, pero a los 21 días ya era otra persona

“Fue mi primer día en octubre 2009. Las primeras 2 semanas sufrí. Me cuestionaba, les hablaba a mis papás llorando y les decía que creía que no era lo mío, que pensaba que sí quería estudiar arquitectura. Y ellos, muy sabios me aconsejaron que dejara pasar unos días, y mi entrenadora también, ella me dijo que le diera 21 días y si después ya no quería, podría irme. A los 21 ya era otra persona, ya estaba más que adaptada.”

Juegos Centro americanos

“Mis primeros Juegos Centro americanos fueron en 2010 en Puerto Rico. Ganamos medalla de oro, estuvo increíble. Fue un impacto para mi. Era mi primer año como selección, y la recompensa de subirme al pódium, fue la cosa más gratificante que me pudo haber pasado“.

Después de los Juegos Olímpicos

“Mi sueño era estar en unos Juegos Olímpicos. Lo logré en Río y luego reflexioné, y lo que más me gustaría es poder transmitir todo lo que ya conocí. Soy la única en Mérida que ha vivido todo esto, así que puedo fomentar mi deporte en mi estado, apoyar a las nuevas generaciones. Todos merecen la oportunidad de tocar el Olimpo, todos los atletas, y si yo puedo facilitar ese camino, sería la mujer más feliz.”

Cuánto más

“Mi deporte se practica hasta los 28 o 29 años. Yo tengo 27 ahora y creo cada vez lo disfruto más porque no sé cuánto tiempo más me quede, pero mientras, seré la más feliz. Estoy súper agradecida con el nado sincronizado y con las personas que me ha tocado convivir.”

La vida del deportista

“La vida del deportista es bellísima, porque estás haciendo lo que te gusta, pero está sujeta a lesiones. Yo me lesioné a 2 semanas de participar. Pensé que ya había entrenado todo el año y competí con una lesión en el hombro. Obtuve una medalla de plata. Así que piensas ¿vale la pena sacrificarte y tener ese estilo de vida? Porque las preseas se quedan en casa y se oxidan, pero lo que te llevas es el recuerdo y decir: sí puedo arriesgarme y tener éxito.”